Gusto por el poder mantiene militares pasivos a Bolsonaro, evalúa politólogo

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Incluso con la salida de Sergio Moro del gobierno y críticas contundentes a Jair Bolsonaro (sin partido) a nivel internacional, las relaciones entre los militares y el presidente no temblaron. Este es el análisis de João Roberto Martins Filho, cientista político e investigador referencia en el tema, en entrevista exclusiva con Brasil de Fato.

El estudioso, que hace décadas se dedica al tema, entiende que la pasividad de los militares de alto nivel que integran el gobierno frente a los posicionamientos del capitán dado de baja esconde intereses personales. 

“Del punto de vista más teórico, piensan que, si pierden esa oportunidad, nunca más van a poder participar del poder – como si eso fuera función de los militares. Del punto de vista de los intereses materiales, les gusta participar del poder. No tienen objetivos para el bien del país. Y es esa participación en el poder la que hace que ellos no se separen del gobierno. No veo ningún indicio de separación”, opina Martins Filho. La postura se extendería también a militares de otros niveles que también trabajan en la gestión. 

Profesor titular senior de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCAR), Martins Filho evalúa que los militares no consiguieron actuar como pretendían en casi un año y medio de gobierno, rehenes de los vaivenes del presidente.

“Su mayor objetivo sería controlar, tutelar, racionalizar un poco el gobierno Bolsonaro. Ayudar a Bolsonaro a ser una persona diferente de la que es. Pero no lo consiguieron. El general que más próximo estaba de Bolsonaro y que más alimentó ilusiones de controlarlo, fue el general Santos Cruz. ¿Qué sucedió con el? Fue despedido de forma vergonzosa”, afirma. 

::Los posibles desdoblamientos de la presencia de los militares en el poder::
 
“El propio presidente es una fábrica de inestabilidad. Está claro que los militares no consiguen mejorar a Bolsonaro. El sigue siendo lo que siempre fue. En ese sentido, [la actuación de los militares] es un fracaso”, reitera el especialista.

Según Martins Filho, los coqueteos con regímenes autoritarios y anti-democráticos del presidente no encuentran eco entre los militares, que prefieren permanecer tras bastidores.

“Creo que ellos preferían que Bolsonaro fuera más racional y pudieran quedar como la eminencia gris del gobierno. No creo que hoy, ellos consideren una buena alternativa un golpe de Estado y la instalación de una dictadura militar, en un país complejo como es Brasil”, puntúa. 

A pesar de que las políticas adoptadas por el presidente perjudican la imagen de Brasil internacionalmente, con cada crisis, los militares aumentan su participación en el gobierno y, de acuerdo con el investigador, “no demuestran arrepentimiento”. En opinión del especialista, hay límites para el apoyo militar a Bolsonaro, pero el gusto por el poder hace que esos límites sean mínimos.

“Parece que eso va a durar mucho tiempo. A no ser que haya una elección en 2022 que elija un presidente con innegable legitimidad, con fuerza para sacar al general del ministerio de Defensa, y con fuerza para mandar a los 3 mil oficiales que están en el gobierno a su casa.” 

A continuación, la entrevista completa: 

Brasil de Fato: La salida de Moro causó la crisis más reciente en el gobierno de Jair Bolsonaro. La prensa notició que, después de las acusaciones de interferencia en la PF del ex ministro, el presidente se reunió con militares. ¿Como evalúa la reacción de los militares a la salida de Moro y la postura del presidente en ese momento?

João Roberto Martins Filho: Aun no está muy claro cual va a ser el grado de desgaste que Bolsonaro va a tener con la renuncia de Moro. Con relación a los militares, vamos a entender lo siguiente: entre los militares, tenemos el grupo que trabaja con el presidente del Palacio do Planalto, el General Heleno, desde siempre, más recientemente el General Ramos, hace menos de un año. Y ahora el General Braga Netto. Ese grupo de generales es el núcleo duro, que está en contacto cotidiano con el presidente, los llamados consejeros del presidente.

Después de eso, tenemos un gran número de militares que van desde ministros hasta cargos de cuarto nivel. Son entre 2.500 y 3.000 militares. Personas que dependen de su empleo de cierta manera y no quieren perderlo. Es un complemento de su salario.

El primer grupo al que me referí es el grupo que tiene influencia política, está próximo del poder, tiene el placer de participar del poder. Y tiene un grupo, un área entera sobre la cual es medio difícil relatar lo que está sucediendo, que no son autoridades ni personas que consiguieron empleo en el gobierno, son los militares en servicio activo. Quien habla por ellos es el alto mando del Ejército, que conversa con el ministro de Defensa. [Actualmente, el general Fernando Azevedo y Silva ocupa el cargo].

El ministro de Defensa no debería ser un general, no fue para eso que fue creado. Pero desde el gobierno Temer, es un general. Ese grupo en servicio activo, cuando estaban en el poder Dilma y Lula, personas como Heleno irrespetaron la Legislación y hablaron. Pero cualquier general de la activa no puede hablar, a no ser que pida permiso a su superior.

Ese grupo del servicio activo no sabemos muy bien lo que están pensando, pero me voy a arriesgar: Creo que los militares que aparecen del lado de Bolsonaro, tienen extrema dificultad para salir del gobierno, incluso con la renuncia de una personalidad que ellos admiran tanto como Moro. Porque ellos volcaron su destino y su vida en el gobierno de Bolsonaro.

Del punto de vista más teórico, piensan que se perdieron esa oportunidad, nunca más van a poder participar del poder – como si eso fuera función de los militares. Del punto de vista de los intereses materiales, a ellos les gusta participar del poder. No tienen objetivos para el bien del país, sería solo su participación en el poder. Esa participación en el poder hace que ellos no salgan del gobierno. No estoy viendo ningún indicio de separación del gobierno. 

¿Eso significa que no podemos mirar a los militares como un grupo único? ¿Existen corrientes entre ellos?

Veo un apoyo muy grande a Bolsonaro, como si fuera una tabla de salvación contra la centroizquierda. 

Hoy en día no podemos decir que existe un grupo militar que es demócrata, un grupo militar de centroizquierda, lo que sería legítimo. A pesar de la disciplina y de la jerarquía, los militares personalmente pueden tener opiniones políticas.

Pero, divisiones ideológicas no veo. Lo que veo es que: hay mucha gente que está en el gobierno porque tiene un empleo bueno ahí y son miles de oficiales. Otros están porque están participando del poder en el primer nivel. Y esos dos grupos tienen intereses personales en las cosas, aunque digan que es para el bien de la patria.

 


João Roberto Martins Filho é autor de diversos livros sobre ditaduras militares / Foto: Gabriela Di Bella/The Intercept Brasil

João Roberto Martins Filho es autor de diversos livros sobre ditaduras militares / Foto: Gabriela Di Bella/The Intercept Brasil

El otro grupo mayor, que son los oficiales de la activa, que ahí son 200 mil soldados y oficiales, temo decir que esas personas también son muy bolsonaristas. Incluso porque participaron activamente en la campaña. Hasta hoy, puede ser que mañana vea alguna posibilidad de discordancia, pero hoy, 28 de abril de 2020, no veo esa discordancia.

::Militares se preparam para enfrentar al pueblo, no enemigos externos, dice especialista::

Al día siguiente a las denuncias de Moro, la columna de Mónica Bergamo, del periódico Folha, afirmó que los militares están acusando a Moro de traición. ¿Es una demostración de ese proceso de alineamiento con el gobierno?

Eso sólo lo confirma, lo que es un absurdo completo. Veja al punto en que va la lealtad a Bolsonaro. Van al punto de rechazar a Moro. Aunque, si no funciona el gobierno de Bolsonaro, ellos van a intentar, creo, participar en un eventual gobierno de Moro. Moro como una alternativa de la derecha.

Ahora es realmente difícil de entender de donde viene tanta lealtad, como también es difícil entender que 30% del electorado que deja de lado, de ninguna manera, la fidelidad a Bolsonaro. Como Trump en Estados Unidos, como Berlusconi en Italia.

Estamos llegando al 17° mes de gobierno. ¿Cuál es el papel que los militares, en servicio activo y pasivo, han desempeñado desde entonces? 

Di una entrevista para Valor Económico que fue publicada el día de la posesión, donde hice una previsión. Podía haber errado completamente esa previsión. La previsión que yo hacía era que los militares deberían atenerse a cuestiõnes técnicas del gobierno, principalmente en la infraestructura, que Moro tenía condiciones de que le vaya muy bien como ministro de Justicia – en esa me equivoqué Y que cuanto más los militares entraran en política, más encontrarían dificultades que forman parte del campo político.

El campo político es el campo de la imprevisibilidad, del uso de recursos, cualesquiera que sean, para mantenerse en el poder. Hay autores de la ciencia política, comenzando con Maquiavelo, pasando por Weber, Carl Schmitt, que muestran que la política tiene reglas propias.

Cuando se está en el poder, es común hasta dejar a un amigo al sereno porque usted no quiere mojarse, si eso amenaza su poder. El campo de la política es el campo del conflicto, del uso de medios, muchas veces no éticos, para mantenerse en el poder. Tanto es que Maquiavelo, en una de las cosas en que es más actual, hace 500 años que es actual, es que decía que ‘si quieren que la política sea la búsqueda del bien, van a ser felices, pero eso no es la política de la forma que se hace. La política, de la forma que se hace, usa cualquier recurso para mantenerse en el poder.’

En este sentido, respondiendo su pregunta, yo diría que a ellos no les fue bien. El mayor objetivo de ellos seria controlar, tutelar, racionalizar un poco el gobierno Bolsonaro. Ayudar a Bolsonaro a ser una persona diferente de la que el es. Pero ellos no lo consiguieron. Bolsonaro siempre fue la misma cosa, continua siendo y va a ser en el futuro.

El general que más próximo estaba de Bolsonaro y que más alimentó ilusiones de controlarlo, fue el general Santos Cruz. ¿Que pasó con el? Fue despedido de forma vergonzosa.

Entonces creo que, en ese sentido, si el objetivo de los militares era garantizar la estabilidad en el poder con Bolsonaro… Lo que el gobierno Bolsonaro tiene es la fidelidad de los electores. Pero ¿cuál es el éxito de este gobierno? ¿Cuál es la racionalidad que este gobierno tiene?

El propio presidente es una fábrica de inestabilidad. Hoy está calmado, pero mientras estamos haciendo esta entrevista, ya puede haber hecho una tremenda bestialidad, despedido a alguien. 

Es claro que los militares no están consiguiendo mejorar a Bolsonaro. El sigue siendo aquello que siempre fue. En ese sentido, es un fracaso. 

¿Quiere decir que los militares no tienen tanto peso como previeron?

No, no tienen tanto peso. El es una personalidad intratable. El hace un discurso, como hizo en la ONU. Prepara el discurso toda la semana, quien dijo eso fue Thais Oyama en su libro sobre Bolsonaro, después Heleno va al Palacio da Alvorada, ellos revisan el discurso el sábado. Llega el lunes, cuando Heleno está allá sentado, el hace un discurso que Heleno no conocía.

El discurso que hizo en la ONU es el discurso más aberrante que jefe de Estado hizo en la ONU en la historia. El pronunció otro discurso. Tal vez lo hizo con sus hijos, con el canciller Araújo, aquella banda de chiflados.

Entonces, si usted trabaja con una persona que le presenta un discurso en el papel y en la hora H hace otro discurso, alguna cosa está mal en su influencia sobre el. Personalmente, si tuviera la expectativa de tutelar alguien, de ser el tutor de alguien, y esa persona hiciera todo lo opuesto, yo me iba, me iba a hacer otra cosa. Pero no, el personal no sale de allá. Debe ser muy bueno el poder…

::En deuda con el pasado, militares ganan espacio con Bolsonaro y conmemoran dictadura::

Aprovechando que usted citó a Santos Cruz, ¿cuáles son los militares que hoy están más próximos de Bolsonaro?

Quien está un poco de lado es Heleno, el que era una personalidad clave junto con Santos Cruz. Santos Cruz fue despedido. Pero dos generales en servicio activo, lo que es atípico porque tuvieron que pedir licencia del Ejército porque pertenecen al alto mando del Ejército, están con licencia. No son de la reserva, volverían al alto mando si salieran del gobierno, son el general Ramos y el general Braga Netto. 

Ellos son los consejeros del Rey, son muy próximos. Como, por ejemplo, Thomas More era consejero de Enrique VIII. Sólo que no tiene comparación. Ni Bolsonaro es Enrique VIII, ni el general Braga Netto es Thomas More.

¿Y en el caso de los sectores de la reserva? ¿El Club Militar, por ejemplo?

El Club Militar está completamente con Bolsonaro. Se estresó un poco con el despido de Santos Cruz, porque el tiene una carrera militar absolutamente fuera del promedio. Llegó hasta comandar tropas en el Congo en situación de guerra. Pero, los de la reserva, lo consideran una maravilla.

Estando en la reserva, a veces con 50 años, un tren de la alegría llega con 3 mil empleos. ¿Cómo va a hacer el próximo gobierno civil para despedir, inmediatamente, 3 mil militares? La situación es muy incierta. Son muchos intereses. Desde el interés de participar del poder, el interés más alto bajo el pretexto de ayudar al país, hasta el interés por mantener el empleo.

El otro interés, que sería del alto mando, es no serruchar el piso de Bolsonaro, por más que puedan creer que una u otra cosa está equivocada. Y no entrar en conflicto con el presidente, que es totalmente imprevisible.

Pero creo que, si hubiera resistencia de los militares a lo que Bolsonaro hace, el recularía. Pero no hay resistencia. Ellos saben que el puede despedirlos. El dice que tiene la pluma y ciertamente la tiene. Hasta aquí, la relación entre miliares y Bolsonaro sobrevive. 

¿Cuales serían esos empleos militares en el gobierno? 

Va desde el nivel inferior hasta secretarios de ministros, direcciones dentro de los ministerios, secretarías. No existe, que yo sepa, un levantamiento. Es tanto oficial… Aparentemente los militares están preparados para hacer cualquier cosa. Porque en cualquier cosa están involucrados.

Ellos deberían pensar lo siguiente: de aquí a poco los civiles van a empezar a creer que ellos también pueden hacer funciones militares, ya que todo mundo puede hacer todo. Entonces, por ejemplo, un civil puede decir que le gustaría comandar una fragata. ‘No, usted no puede comandar una fragata. Una fragata exige décadas de experiencia.’ Pero entonces ¿por qué un militar puede tener influencia en el Ministerio de Salud? Debía ser un médico.

Aparentemente los militares están preparados para hacer cualquier cosa. Porque están metidos en todo.

Ahora, cuando hay entrevista del Ministerio de Salud, porque casi no hay otras entrevistas, cuando hay, siempre tiene dos o tres militares al lado. Cual es el objetivo de que esos tres generales estén ahí. ¿Ellos saben de salud? 

Estaba mucho mejor antes. Había un médico y personas altamente preparadas dentro del Ministerio de Salud, que aquí entre nosotros, merece elogios. Sobrevivió hasta a Bolsonaro. Si los militares saben hacer todo, entonces se acaba desconfiando que quien sabe hacer todo no sabe hacer nada.

¿Y con relación a los rangos inferiores? ¿Hay posibilidad de movilización contra Bolsonaro?

No creo. Ya se tragaron una reestructuración de carrera que benefició a los de alto rango de las Fuerzas Armadas. Ese personal es bolsonarista también.

¿Como han evaluado la postura de los militares durante la covid-19? A comienzos de mes, circuló un documento del Centro de Estudios Estratégicos del Ejército recomendando aislamiento total de los brasileños que forman el grupo de riesgo y apoyo económico a empresas y ciudadanos durante la pandemia, mientras Bolsonaro ha defendido el aislamiento vertical. ¿Es otra prueba de que lo que el Ejército ha acumulado no tiene peso para Bolsonaro o ese centro no tiene relación con el gobierno en si?

Es un centro que debería producir análisis estratégicos para el Ejército. Pero inmediatamente ellos retiraron del sitio web. Yo recibí ese documento, pero si usted va al sitio ya no está ahí. O sea: ellos no quieren contrariar a Bolsonaro.

El comandante del Ejército, que era considerado antes de todo este enredo, un hombre que tenía poca propensión a participar en política hizo un vídeo diciendo que el combate a la covid-19 es la guerra de su generación. No tenemos nada en contra de que los militares participen en el combate a una pandemia. Eso lo hace cualquier militar del mundo. Sólo que esa no es la cuestión.

La cuestión es que tenemos un presidente proponiendo cosas que prácticamente significan la muerte, y muchos generales al lado sin decir nada. ¿Qué pensaría un extranjero si llegara a Brasil y mirara la televisión? Esos militares están con el, concuerdan con el, no creen que está haciendo nada equivocado. 

Por eso es por lo que están tan hambrientos de filtrar a los columnistas de periódicos, que no concuerdan con esto o lo otro. Si ellos dicen que Bolsonaro es un demócrata… Cualquier niño de 7 años como Bolsonaro no es un demócrata. Es un enemigo de la democracia. ¿Ellos concuerdan con eso? Es todo un poco extraño.

¿Es un coqueteo continuo con el autoritarismo? 

Por parte de Bolsonaro, si. De parte de los militares es un poco más complicado. Ellos quieren participar del poder. Creen que fueron separados del poder desde 1985 de una forma que su capacidad en para ayudar en la defensa del país no fue utilizada, pero, con certeza, como están demostrando ahora, prefieren quedarse tras bastidores. Bolsonaro los expone todo el tiempo, los pone en el candelero.

Pero creo que ellos preferirían que Bolsonaro fuera más racional y pudieran quedar como la eminencia gris del gobierno. No creo que hoy, ellos encontrarían una buena alternativa un golpe de Estado y la instalación de una dictadura militar, en un país complejo como Brasil es, sin el apoyo de la prensa, sin el apoyo del Poder Judicial, del Legislativo, de parte de la población, de todos los partidos políticos. 

¿Hay un arrepentimiento por parte de ellos de haber vuelto a la política? 

No. Ningún arrepentimiento. Y, por otro lado, parece que eso va a durar mucho tiempo. A no ser que haya una elección en 2022 que elija un presidente con innegable legitimidad, con fuerza para sacar al general del ministerio de Defensa, y con fuerza para mandar a su casa a los 3 mil oficiales que están en el gobierno.

Pero nadie está viendo eso. Estamos en un momento de desarticulación. Lo que tenemos hoy en día, más que esperanza, es preocupación. 

A pesar de la popularidad de Bolsonaro, fue blanco de cacerolazos y muy criticado por despedir a Mandetta.  ¿Los militares, en esa situación, al no decir nada, están apoyando y posicionándose como gobierno también? 

Para que tenga idea, cuando se aproximaba el primer año del gobierno, comencé a guardar links de materias del exterior con críticas al gobierno de Bolsonaro. Después de cien días, había juntado cien links. Cien noticias negativas en un espacio de cien días. ¿No era para que los militares, una parte importante del Estado brasileño se preocuparan por el inmenso desprestigio que Brasil tiene en el exterior hoy en día?

La imagen que Brasil tiene hoy en el exterior es pésima. Ese desgaste va a afectar a quien está en el centro del poder. Si los militares están en el centro del poder y el gobierno no funciona, evidentemente que eso afectará a los militares también. Ellos se comprometieron de tal forma, que están se vendo en un mato sin cachorro. No hay que hacer. Cada vez que hacen, huyen hacia adelante y se involucran más con el gobierno. Es esa la dinámica hasta ahora.

Pero en cuestiones económicas, por ejemplo, ¿hay desajustes que pueden crecer con el tiempo? Propuestas de Braga Netto y Paulo Guedes, por ejemplo.

Claro. Hubo desencuentro. Los militares consiguieron tanto poder recientemente, pero ese poder es inestable e incierto, comenzaron a creer que iban a proponer un plan económico para el país. Se olvidaron de avisar a Guedes.

Ahora, el gobierno después de ser presionado por los dueños del poder, por el capital financiero, por el agro negocio, por el capital industrial y el comercio, que son pocas personas, en verdad, el fue obligado a reconocer que quien manda es Guedes. Pero es obvio ¿no?. El programa del general Braga Netto fue hecho de improviso. Quedó con la marca que seria una especie de PAC (Programa de Aceleración de Crecimiento) del gobierno de Bolsonaro, que es lo que abominaban, criticaban el PAC todo el tiempo.

¿Hay un límite para el ala militar? En caso de que el barco de Bolsonaro se hunda, ¿se hundirán junto con el? 

Debe haber un límite. Por ejemplo, si China corta el comercio con Brasil en 1% ya es un desastre. O si Bolsonaro se queda completamente aislado porque Trump pierde la elección en los EE. UU., la economía comienza a caminar hacia una crisis muy fuerte, si la pandemia se transforma en catástrofe. Debe haver algún límite. Pero son límites extremos.